https://doi.org/10.58265/pulso.9161
Inmaculada Sánchez-Macías
Universidad de Valladolid
inmaculada.sanchez.macias@uva.es
https://orcid.org/0000-0002-8908-9333
Cómo citar (APA)
Sánchez-Macías, I. (2026). Presentación del monográfico: La Creatividad en la Educación: Innovación, Inspiración y Transformación. Pulso. Revista de Educación, 49, e9161. https://doi.org/10.58265/pulso.9161
La creatividad ocupa hoy un lugar central en los discursos educativos, culturales y sociales. Sin embargo, esa presencia creciente convive con una notable ambigüedad conceptual. Mientras que determinadas aproximaciones continúan asociándola a la innovación, la originalidad o la resolución de problemas, otras perspectivas más recientes la entienden como un proceso profundamente relacional, situado y culturalmente construido. Desde esta segunda mirada, la creatividad deja de ser una capacidad individual para convertirse en una forma de comprender el aprendizaje, la experiencia estética y la construcción compartida del conocimiento.
En las últimas décadas, la educación artística ha contribuido de manera decisiva a este cambio de paradigma. Las artes ya no se consideran únicamente un espacio destinado al desarrollo de habilidades expresivas, sino un ámbito privilegiado para generar experiencias educativas capaces de integrar pensamiento crítico, sensibilidad, corporalidad, diálogo, memoria, patrimonio y participación. Esta evolución ha desplazado progresivamente el interés desde el producto creativo hacia los procesos, las relaciones y los contextos donde la creación adquiere significado.
El presente monográfico se sitúa precisamente dentro de este marco de transformación. Los trabajos nacionales e internacionales aquí reunidos muestran cómo la creatividad atraviesa múltiples escenarios educativos —la universidad, la escuela, los museos, los programas internacionales o la mediación cultural— y cómo puede analizarse desde enfoques teóricos, investigaciones empíricas y experiencias de innovación. Lejos de ofrecer una definición única, las distintas contribuciones ponen de manifiesto la riqueza y complejidad del concepto, evidenciando que la creatividad constituye hoy uno de los principales ejes para repensar la educación artística y la formación docente.
El presente monográfico se sitúa precisamente dentro de este marco de transformación. Los trabajos nacionales e internacionales aquí reunidos muestran cómo la creatividad atraviesa múltiples escenarios educativos —la universidad, la escuela, los museos, los programas internacionales o la mediación cultural— y cómo puede analizarse desde enfoques teóricos, investigaciones empíricas y experiencias de innovación. Lejos de ofrecer una definición única, las distintas contribuciones ponen de manifiesto la riqueza y complejidad del concepto, evidenciando que la creatividad constituye hoy uno de los principales ejes para repensar la educación artística y la formación docente.
Un primer conjunto de aportaciones sitúa el foco en la universidad como espacio donde formar profesionales capaces de comprender la creatividad más allá de su dimensión instrumental.
El ensayo de Noemí Duran Salvadó propone una profunda reflexión sobre la dimensión estética de la educación universitaria, denunciando los efectos de una sociedad marcada por la dispersión atencional y la anestesia sensorial. Frente a esta realidad, la autora plantea las denominadas metodologías de presencia, reivindicando la atención, el cuerpo, la experiencia y el enraizamiento como fundamentos de una pedagogía más ética y humana.
Desde una perspectiva empírica, el estudio de Carlos Munilla Garrido e Inmaculada Sánchez-Macías aborda uno de los grandes interrogantes de la investigación sobre creatividad: su evaluación. Analizando la relación entre creatividad cognitiva —medida mediante el Test CREA— y creatividad expresiva —valorada a través de la producción de collages— en futuros docentes, los autores muestran que ambas dimensiones no mantienen una correlación significativa. Sus resultados cuestionan la utilización de instrumentos únicos de evaluación y refuerzan la necesidad de comprender la creatividad como un constructo multidimensional donde conviven procesos cognitivos, emocionales, simbólicos y visuales.
Estas dos contribuciones dialogan entre sí al poner de manifiesto que formar docentes creativos implica tanto generar experiencias educativas significativas como desarrollar nuevas formas de comprender y evaluar la creatividad.
Un segundo eje del monográfico explora cómo distintos lenguajes artísticos amplían las posibilidades del aprendizaje y favorecen procesos creativos situados.
En esta línea, Ignacio Nieto-Miguel y María López-Izquierdo presentan una propuesta innovadora basada en el paisaje sonoro como eje articulador de una enseñanza integrada desde el modelo iSTEAM. La creatividad musical aparece aquí como una práctica de conocimiento que combina escucha, interpretación, improvisación y composición, transformando el entorno acústico en un laboratorio interdisciplinar para el aprendizaje.
De manera complementaria, Roberto Marcelo Falcón y Apolline Torregrosa Laborie analizan el papel de la imagen y del cuerpo en la formación universitaria. Su investigación muestra cómo las metodologías visuales y corporales favorecen formas alternativas de producir conocimiento, cuestionando modelos excesivamente racionalistas y reivindicando la experiencia sensible como elemento constitutivo de los procesos educativos.
Ambos trabajos comparten una misma idea de fondo: la creatividad no surge únicamente del pensamiento abstracto, sino también de la escucha, la percepción, el movimiento, la imagen y la experiencia corporal.
Otro de los grandes bloques temáticos del monográfico reúne investigaciones que sitúan la creatividad en el ámbito del patrimonio y de las instituciones culturales.
El artículo de Sophie Pelissier-Chaze presenta una experiencia de investigación colaborativa desarrollada en el programa Bachibac entre Francia y España. La autora muestra cómo la literatura juvenil ilustrada puede convertirse en una poderosa herramienta de mediación cultural, favoreciendo procesos de cocreación que integran dimensiones lingüísticas, artísticas, patrimoniales e interculturales.
En el ámbito museístico, dos investigaciones complementarias amplían esta reflexión. Por un lado, Nerea Rodríguez-Suárez, Carla Álvarez-Barrio, Juan Luis Lorenzo-Otero y José María Mesías-Lema realizan una revisión sistemática de veinticinco años de investigación sobre creatividad como estrategia de mediación educativa en museos. Su trabajo evidencia cómo la creatividad se ha consolidado como uno de los pilares de la transformación educativa de estas instituciones, aunque también pone de relieve la necesidad de seguir delimitando conceptualmente el término.
Por otro lado, Ricard Ramon, Amparo Alonso-Sanz, Paula Jardón y Laura Boj analizan las visitas con taller desarrolladas en museos de arte y arqueología de la Comunidad Valenciana dentro del proyecto DECHADOS.
Sus resultados demuestran que la combinación entre recorrido interpretativo y creación artística constituye una de las estrategias más eficaces para estimular la creatividad juvenil y favorecer aprendizajes significativos en torno al patrimonio cultural.
En conjunto, estos trabajos muestran que la creatividad encuentra en el patrimonio y en los museos espacios privilegiados para articular educación, participación, memoria y ciudadanía.
El monográfico culmina con una propuesta que sintetiza muchas de las ideas presentes en las contribuciones anteriores. Javier Abad-Molina y Ángeles Ruiz de Velasco-Gálvez plantean el concepto de creación relacional, desplazando definitivamente el foco desde la creatividad entendida como producción individual hacia una concepción basada en el encuentro, la convivencia y la cocreación. Mediante narrativas visuales, fotoperformances y metodologías participativas desarrolladas con futuros docentes, los autores defienden una creatividad que emerge de las relaciones humanas, de la construcción colectiva del sentido y del reconocimiento del otro como condición indispensable para crear.
Esta propuesta funciona, en cierto modo, como una síntesis conceptual del conjunto del monográfico. Aun-que los artículos parten de metodologías, contextos y objetos de estudio diversos, todos ellos convergen en una misma idea: la creatividad no constituye un atributo aislado del individuo, sino una práctica educativa situada que se construye mediante la interacción entre personas, lenguajes, instituciones, patrimonios y comunidades.
Desde esta perspectiva, las aportaciones aquí reunidas contribuyen a ampliar el debate científico sobre la creatividad en educación, desplazándolo desde enfoques centrados exclusivamente en la innovación o el rendimiento hacia otros donde cobran protagonismo la experiencia estética, la participación, la mediación cultural, la formación docente y las relaciones humanas. Confiamos en que este monográfico sirva no solo para difundir nuevas investigaciones, sino también para abrir futuras líneas de trabajo capaces de seguir resignificando el papel de la creatividad en la educación del siglo XXI.